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martes, 12 de enero de 2016

Lengua de fuego




Aniquila el desparpajo de tu desnudez
Los ebrios silencios de mar
El ondular de tus suaves caderas,
Círculos de placer al amar.

La venganza del deseo…
Atollados en el remanso del vino,
La siesta caliente y húmedos besos
Abren en tus muslos, caminos.

Lengua de fuego, el ángel caído
Descontrola con su boca morbosa
La inocencia de un monte oscuro
Y el néctar secreto de tu rosa. 





Rita Mercedes Chio

Marinero



De agua dulce,
de agua salada,
narciso de los mares
la huella de mi playa.


Lenifica la distancia
marimbas, colores, nostalgias.
Abrazo álgido el adiós
en la calidez de tus aguas
soy remanso pasajero
pequeño muelle en la nada.

Mosquetero de mil vientos
pescador de soledades
moro atrapada en las redes
de tu pelo y tempestades.

Y en el farallón de la tormenta
la luna, blanca enamorada
espera volver a tocarte
con manos dulces o saladas.






Rita Mercedes Chio

VÍDEO: Tus formas


                                                             

Troya




Azul mirada, mujer de tierra,
belleza destejiendo la calma
del guerrero dormitando
sobre las ansias de su espada.


Imperios de sangre
aferrados a tu cadera
antorcha de claros rizos
en altos muros, sobre la arena…


Opulento territorio
de carne y azules sedas
donde en su costa aúllan
los restos de las maderas.


Flotas sumergidas
acero destemplado
reina que aspira sudores
y orgasmos decapitados.


Aquiles y Héctor, beso de muerte
arde Troya sin compuertas
desquicio bajo las llamas
traición, amor y leyendas.






Rita Mercedes Chio

Placer



Aquí el nefando camino
de mis muslos
inclina en paciente recorrido,
la frente del amor carnal
y grito
el desorden de caricias
mojando colinas prestas
rocío de una noche
donde los duendes,
lucen diáfanos.

Lamo el dulce líbelo
de tu cuerpo
canelas en leche
miel sobre el pan
palaciego enjambre
de sedas y aromas.

…Y me abro
fruta grana y dulce
como los rayos del sol
entre las ramas pesadas
de una acacia en flor…





Rita Mercedes Chio
D.R.

Cegata


Buril sobre la piel
Del mohoso tallo
Suspiro al viento
De hadas aliento,
Silencia los pasos.

Impregna caricia
Misterio mojado
Plumas abiertas
Zetas sedientas
Cerca de vado.

Cisma el camino
Poema olvidado
Sobre aquel puente
Madera y fuente
De los enamorados.

Cegata me pierdo
Gozoso el abrazo
Ella comprende
Niebla latente
Que apenas comparto.

Febo trasnocha
Lasitud en los pájaros
Erguidas violetas
Pequeñas cometas
Sonríen en mis manos.




Rita Mercedes Chio





EN LA ETERNIDAD








Busca en mi pecho
Aquellas flechas perdidas
De lágrimas incrustadas
En los pliegues sutiles
De la vida.

Senos de hielo y miel
Cruz que se acuna
En cada suspiro
Mármol y olvido
Para tu luna.

Uñas que rasgan
Mi vestidura
Ave negra en su canto
Oración y llanto
Espectral locura.

Labios sellados
Lirios en las comisuras
Procesión hacia la nada
Llora el ángel tu morada
Perlas de sangre puras.

De rodillas en el pasado
Lastimo rosas y poemas
Huelo a barro como tus ojos
A muerte, amor y despojo
Sin aliviar la condena.

Sin tus blancas caricias,
Príncipe de azules sueños
Olvido el color de la vida
Tu voz quebrada y herida
Punzón tallando mi seño.

Hago el amor en el cielo
Desafiando realidades
Pájaro muriendo mil veces
Alarido que estremece
Mentiras de mis verdades.

Levanta vuelo conmigo
Aspira mi último aliento
Seremos dos en el viento
Cruces entrelazadas
Lujuria de eternidades
Y una lápida olvidada.







Rita Mercedes Chio

El diario no hablaba de ti



Hoja en blanco
Aeropuerto de lágrimas
Trocitos de ilusiones
Cayendo en picada.

Música a tope
Poeta mentiroso
Acumula monedas
Halagos
Falsos
Afiebrados
Bolsillo
De viento
Palabras de amor

Mendigo rico
Dibujando corazones
Sobre astas muertas
Tizas de colores
Humedecidas,
Quebradas.

Llanto de niños
Nadie escucha
En el ebrio olvido
De los sobrios necios.

Noticiero de sangre
Ruta cortada
Olor a brea
Pies descalzos
Humo y disparos

Condena en suspenso
Cadena perpetua
Miente, miente
Algo quedará.
Espinas,
Dudas,
Promesas
Ajusticiamiento

Aborigen muerto
Abogado tartamudo
Decreto
Hambre
Huesos
Jungla
Sobredosis de realidad.

Hoy no, mañana
Regrese otro día
Firme aquí
El Doctor no está
Cajero vacío
Sonría
Lo estamos filando.

Pan duro
De cada día
Dánoslo hoy
Te perdono
Vuelve a sonreír
La vida es bella
Relájate
Y
Disfruta
Disfruta
O acaso,
No sabes vivir?






Rita Mercedes Chio

Pena de amor - Tributo a Sor Juana Inés de la Cruz



De los austeros recuerdos
Que vuestros ojos han dejado
Recojo mieles y silencios,
Tinta sepia de los vados.


Amor de oraciones engarzadas
Como perlas de un Rosario
Gotas de un grifo entreabierto
Mi sangre drena en pecado.


Cerrad la puerta con llave
Ya nada queda en mis manos
Vuestras sedas, como aves
Vuelan por goces mundanos.


Apenas un sol enrejado
Tímido amanecer que florece
El lado más oscuro de mi alma
Acaricia y se estremece. 


Canto del pájaro herido
En la cruz del campanario
Habéis roto mis cristales
Habéis tejido mi sudario.


Vosotros que comprendéis
Mi ausencia y cielo nublado,
Decidle que no la olvido
Decidle que aun la amo.






Rita Mercedes Chio
Argentina






DESPUÉS DEL AMOR





Después del amor,
un coro de ángeles
que enmudece y se eleva
dejando pequeñas plumas
en la estrechez de
una mesita de noche.


Junto a mis prendas esparcidas,
apenas un solo rastro
de tu presencia sepia, lavanda,
cigarrillos a medio fumar,
cicatrices de gladiadores
sobre la seda de un lecho
que huele a vainilla.


No es desamor…Son crisálidas
petrificadas negándose a nacer.
La sonrisa del miedo,
la respuesta inconclusa
de una respuesta que nadie hizo.


Después del amor,
el canto del agua
sobre cada partícula
cayendo por los desagües,
mi sudor y tu miel.


Sábanas mojadas,
una canción que se repite
en la grabadora,
la lluvia interna
de este otoño de primavera
y una rosa desvanecida,
entre las hojas del libro
que nunca leímos.


Después del amor…
Un orgasmo
en mis pensamientos,
en la inocencia de la luna
jugando con las sombras
de amarillentas puntillas.
En la sonrisa de tu retrato,
en el antiguo puente
que une una promesa sin sentido

y mil olvidos de pie.




Rita Mercedes Chio
D. Reservados

El hombre que a mí me agrade




El hombre que a mí me agrade
habrá de ahorrar en palabras,
derrochar miradas y saber
cuando su mano podrá
ser firme sobre mi piel.
Oler a hierbas silvestres,
viento de mar, luna y miel


Que sude en el deseo,
agua de río y ron cubano.
Que susurre mientras goza
delire mienta y blasfeme,
en mis oídos sedientos,
pétalo abierto de una rosa.


El hombre que a mí me lleve
con solo alimentar mi celo
a las puertas del infierno,
cautivará mis entrañas
extraña maraña,
azahares de invierno
elevando mi alma
hasta el mismísimo cielo.


Y tendrá de mí los amores
que jamás he prometido
mis frutos y mis semillas
el agua fértil de mi cuenco
mi barca errante sin quilla.



Rita Mercedes Chio