Habéis escuchado las campanas?
Grito de metal hacia las colinas
El río navega sobre su cauce
Calmo murmullo entre las espinas.
Doseles de madera sobre las casas
Cercas de blanco, puertas amarillas
La boca asombrada de los aljibes
Geranios rojos en sus orillas.
Habéis oído las campanas?
Domingo de enero, la Santa Misa
Se visten de gala los parroquianos
Faldas muy amplias, níveas camisas.
Añejos rosales extienden sus brazos
Se aferran a un sueño, en esa melodía
Un duende replica el canto de un ave
Y el ave responde en plena armonía.
La brisa fragante sabe a lavandas
A zapatos nuevos, a nuevas alegrías
Cantando los niños recogen las flores
Para el humilde Cristo y su madre María.
Rita Mercedes Chio
D Reservados
Ayer me pareció oír la voz del cisne que hace tiempo, alimentábamos juntos. Un graznido breve pero dulce, retazo de una melodía maravillosa, propia de un rapto de imaginación. También escuché el instante en que germinaba una semilla de lino. Fino chasquido dentro de una milésima de segundo. Aun así, poderoso milagro en mis oídos atentos.
Y te hablo, y te cuento...
Las zetas, dialogan entre ellas
peligrosas y bellas
ya lo sabes?
Vi caer una pluma
moneda al viento
cara o cruz de la vida
suave danza,
de nieve y terciopelo.
Las flores que me regalas
de mariposas, alimento
y algún pájaro perdido
cada tanto, en tu ausencia
roba los colores del olvido
y me canta al oído
sus melódicas dolencias.
Rita Mercedes Chio
Derechos reservados
CARTA
( Inspirado en “El Patriota”, Guerra de Independencia entre los colonos de Nueva Inglaterra y las tropas de Jorge III (1760-1820).
Nueva Inglaterra, 14 de junio de 1786
Benjamín Martin,
(Carolina del Sur)
Amado padre:
La guerra no huele a hierba
Tampoco es tan blanca
Como la flor de los algodonales.
Somos milicia de esclavos y colonos
Con miedo, pocas armas y hambre.
Le ruego me perdone padre
No haber aprendido de su historia
Las huellas que dejan las batallas
Doseles de sangre en la memoria.
Tavington, lobo de Jorge III
Está muy cerca de nuestra casa
Incendia comarcas, impiadoso
Niños y mujeres, matan
Intentaré mi regreso, prometo
Antes que llegue esta carta.
Gris el cielo, ya sin aves
Florece el algodón entre los muertos
La niebla, espíritu de la tierra
Apenas se eleva, en el devastado suelo.
La gloria es lejana, pero es gloria
Sabrá mi padre comprenderlo
Inglaterra aún no retrocede
Tampoco su hijo, intentaría hacerlo.
Gabriel Eduard Martin
Rita Mercedes Chio
D. Reservados
(Dedicado a mis amigos)
Y pronto florecerán los durazneros
Porqué? No entiendo la prisa
Se confunden como adolescentes
Se ilusionan con la tibia brisa
La vida tiene esas cosas…
Apuras el paso al destino
Aún hay invierno en las almas
Aún corazones con frío
No quiero que mueran las flores
Esas que llevas muy dentro
Las que sembraste en abrazos
Y cosecharás a su tiempo.
Rita Mercedes Chio
Estoy a punto de sucumbir
A escasos segundos de tu boca
En la cornisa de su comisura
Enajenada, dulce y pronta.
Estoy a punto alzar vuelo
Como el ave en primavera
Cuando el sol se vuelve sangre
En tu playa y en mi arena.
Estoy a punto de cerrar los ojos
Cuando caiga mi falda de seda
Y liberes dos pequeñas lunas
Mieles, manzanos y fresias.
Una gota de rocío que rueda
Desde mí frente a tus labios
Bebes mis ríos silvestres
Quiebras la noche en pedazos.
Estoy a punto de pedir tu espada
Para morirme en tus brazos.
Rita Mercedes Chio
D Reservados